Spiritual Contemplation

Narración 8 para la tarde del Domingo: La Liberación Del Ser Interior

Pascua Espiritual - 8 - La liberación del Ser Interior

Pascua Espiritual Español

DOMINGO DE PASCUA - NARRACIÓN 8
JESÚS APARECE EN EL TEMPLO Y A LOS DOCE
Capítulos 86 y 87 del Evangelio de los Doce Santos

Narración:

Narración 8 para la tarde del Domingo: La Liberación Del Ser Interior

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Reflexión:

Domingo de Pascua - Reflexión 8 -
LA LIBERACIÓN DEL SER INTERIOR

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Narración:

Narración 8 para la tarde del Domingo: La Liberación Del Ser Interior

El mismo día, a la hora del sacrificio en el templo, apareció entre los comerciantes de bueyes, ovejas y palomas, uno usando vestiduras blancas, resplandecientes como la luz, y en su mano un látigo de siete cuerdas. Al verlo, los que vendían y compraban huyeron aterrorizados, y algunos de ellos cayeron muertos, porque recordaban que antes de su muerte, Jesús los había expulsado del templo de la misma manera. Algunos declararon que habían visto un espíritu, otros que habían visto al que había sido crucificado y que había resucitado de entre los muertos. Los sacrificios cesaron ese día en el templo, porque todos tenían miedo, y ninguno podía comprar ni vender, y, en su lugar, liberaron a los bueyes, las ovejas y las palomas.
Los sacerdotes y los ancianos hicieron que se difundiera la noticia de que los que habían visto esto estaban borrachos y no habían visto nada. Pero muchos afirmaron que lo habían visto con sus propios ojos, y que sentían el látigo en sus espaldas, pero no podían defenderse, porque cuando algunos de los más valientes extendían sus brazos, no podían agarrar la figura que veían ni el látigo que los golpeaba. A partir de ese momento, estos creyeron en Jesús, en que fue enviado por Dios para liberar a los oprimidos y rescatar a los cautivos, y se apartaron de sus caminos y ya no pecaron. También se les apareció a otros en amor y misericordia, les sanó con su toque y les liberó de las manos del perseguidor. Muchas cosas parecidas se contaron sobre él, y muchos dijeron: ´´Verdaderamente el Reino de Dios ha llegado´´. Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, fue visto por muchos en la Ciudad Santa, gran temor cayó sobre los impíos, mientras que de luz y alegría se llenaron los corazones de los justos.

Jesús se aparece a los Doce
El mismo día por la tarde, el primer día de la semana, los discípulos estaban reunidos, y tenían cerradas las puertas por temor a los judíos. Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: ´´La Paz sea con vosotros´´. Pero estaban asustados y suponían que habían visto un espíritu. Y él les dijo: ´´He aquí, soy yo, como me habéis visto antes. Un espíritu no puede aparecer en carne y hueso, como veis que yo lo he hecho. Contemplad mis manos y mis pies, tocad y ved´´. Y habiendo dicho esto, les mostró sus manos y sus pies. Entonces los discípulos se alegraron al ver al Señor. Porque Tomás, llamado Dídimo, uno de los discípulos, les había dicho: ´´mientras no vea las marcas de los clavos en sus manos, y meta mi mano en su corazón, no creeré´´.
Y Jesús dijo a Tomás: ´´Mirad mis manos, mi corazón y mis pies; extended vuestras manos y poned vuestro dedo en las marcas de los clavos y en mi corazón, y no seáis incrédulo, sino creyente´´. Respondió Tomás y le dijo: ´´ ¡Señor mío y Dios mío!´´. Y Jesús le dijo: ´´Tomás, porque me habéis visto, habéis creído; bienaventurados los que no vieron y creyeron´´. Entonces Jesús les dijo de nuevo: ´´Paz a vosotros, como mi Abba-Imma (Padre-Madre) me ha enviado, así también yo os envío´´.
Habiendo dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ´´Recibid el Espíritu Santo, predicad el Evangelio y anunciad a todas las naciones la resurrección del Hijo del Hombre. Enseñad la santa ley del amor que os he entregado. A quienes abandonen sus pecados, estos le serán perdonados, y a los que continúen con sus pecados, les serán mantenidos. Bautizad a los que creen y se arrepienten, bendecidlos y ungidlos, y ofreced el regalo puro de los frutos de la tierra que os he proporcionado en memoria mía. He aquí, he dado mi cuerpo y mi sangre para ser ofrecidos en la cruz, para la redención del mundo del pecado contra el amor, y de los sacrificios sangrientos y las fiestas del pasado. Ofreceréis el Pan de Vida y el Vino de Salvación en una ofrenda pura con incienso, como os dejé escrito; y comeréis y beberéis de él como memorial de que yo he liberado a todos los que creen en mí de la antigua esclavitud de vuestros antepasados. Porque ellos, haciendo de su vientre un dios, sacrificaron a su dios las criaturas inocentes de la tierra, en lugar de la naturaleza carnal dentro de sí mismos. Comiendo su carne y bebiendo su sangre para su propia destrucción, corrompieron sus cuerpos y acortaron sus días, así como los gentiles que no conocían la verdad, o la conocían, y la cambiaron por una mentira. Como yo os envío, así también enviad a otros para que hagan estas cosas en mi Nombre´´.
Y puso sus manos sobre ellos, diciendo: ´´De la misma manera que los Apóstoles, así también sean ordenados Profetas, Evangelistas y Pastores, un Sacerdocio Santo´´. Después puso su mano sobre los que habían sido elegidos para diáconos, a cada uno de los cuatro veces doce, diciendo: ´´A estos corresponde la dirección y conducción de la Iglesia Universal, para que todos sean perfeccionados, cada uno en vuestro lugar, en la Unidad del Cuerpo de Cristo´´.

Reflexión:

Domingo de Pascua - Reflexión 8 -
LA LIBERACIÓN DEL SER INTERIOR

Las siete etapas del misterio de la iniciación cristiana encuentran su culminación en la gloriosa resurrección. El alma ha superado definitivamente la resistencia natural de su discípulo, el ser terrenal, en el camino simbólico de Belén al Gólgota.
El microcosmos se libera de la rueda del nacimiento y de la muerte porque ha surgido un cuerpo inmortal resucitado. El microcosmos está nuevamente ´´curado´´ y ahora cuenta con un instrumento que puede contribuir a la ejecución del plan divino de la creación.
Lo que muere en el proceso llamado crucifixión, es la influencia de la personalidad terrenal en el Ser interior. El que se libera de su prisión, el que verdaderamente cobra vida, es el Ser interior. El ser humano ´´crucificado´´ hace lo que se requiere en el mundo material con plena conciencia y devoción a sus semejantes, pero no más que eso. Conoce el mundo y ya no se deja cautivar por él. Su conciencia es equilibrada, abierta, honesta y clara, y está constantemente consciente del Otro que vive en su interior.
En el descenso de la cruz, se establece definitivamente la separación entre lo denso y lo sutil. Esta separación entre el cuerpo físico y el cuerpo resucitado, ya estaba preparada en el Huerto de Getsemaní. Y en la mañana de la resurrección, el primer día de la semana, María Magdalena y otras dos mujeres descubren que la piedra ha sido removida de la tumba.
La tumba se encuentra en el jardín de José de Arimatea. José de Arimatea es el símbolo del ser humano que construyó el templo espiritual en su Ser interior y ha creado la copa que puede recoger la sangre de Cristo. Su tribunal es el microcosmos, que en el camino gnóstico es liberado de su encarcelamiento en el mundo material.
El Evangelio de los Doce Santos nos dice:
´´Después de terminado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro llevando las especias aromáticas que había preparado, y había otras con ella.
Mientras iban, se dijeron entre sí: "¿Quién quitará la piedra de la puerta del sepulcro?". Porque era grande. Cuando llegaron al lugar y miraron, vieron que la piedra había sido removida.
He aquí que hubo un gran terremoto, y el ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra de la puerta y se sentó sobre ella. Su rostro era luminoso y su ropa blanca como la nieve, y por temor a él, los guardias temblaron y se quedaron como muertos.
El ángel respondió y dijo a las mujeres: ´´No temáis, porque sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como dijo. Ven a ver el lugar donde el Señor yacía. Id pronto, y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; y he aquí que va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis; he aquí, os lo he dicho´´.
Entraron y no encontraron el cuerpo de Jesús. Entonces María corrió y se acercó a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: ´´Han sacado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puesto´´.
Ellos corrieron y llegaron a la tumba, y mirando dentro, vieron las vestiduras de lino tiradas allí, y el sudario que había estado sobre su cabeza no estaba junto con las ropas de lino, sino doblado en un lugar aparte´´.
El Evangelio de los Doce Santos 84: 1-7

En la noche de Navidad, la estrella de cinco puntas, el pentagrama, irradia sobre la gruta del nacimiento como la promesa de la venida del hombre liberado e invencible. El niño yace envuelto en pañales. En la mañana de la resurrección, esta promesa se hizo realidad: los pañales todavía están allí, pero el cuerpo resucitado del hombre nuevo es liberado de la tumba de su ser natural. La tumba está vacía.
Pero el misterio de Cristo continúa: el cuerpo resucitado permanecerá unido el mayor tiempo posible al cuerpo físico del ´´alumno o alumna del alma´´. En cinco puntos: un punto en la cabeza, dos en las palmas de las manos y dos en los pies. Estos estigmas juntos forman el pentagrama radiante.
Así como el nacimiento de Jesús no es un solo evento histórico, la resurrección no es un evento de una sola vez que podría haber ocurrido en cualquier vida en particular o una vez en un período de tiempo de la humanidad. Estos eventos ocurren en una persona cuando está madura para ello. La resurrección, la entrada a la Tierra Prometida después del éxodo de Egipto, ha estado sucediendo durante miles de años. La resurrección significa literalmente cruzar el umbral, la Pascua, la verdadera fiesta de Pascua.
Y debido a que todo está conectado a todo lo demás por hilos invisibles, la resurrección no es solo para una sola persona, sino para toda la humanidad y para la Tierra. Cada ser humano que logra construir un nuevo cuerpo de alma en sí mismo, y por lo tanto es un José de Arimatea al servicio del alma, contribuye directa y concretamente a la resurrección del mundo y de la humanidad. Así, el ´´servicio a la humanidad´´ obtiene una nueva dimensión, la dimensión invisible del reino interior.
Sin embargo, la resurrección no se puede acercar estudiando el pasado. La resurrección tiene lugar en el presente y no en el pasado. Y cuando tratamos de investigar el pasado, nos enfrentamos a nuestras ´´imágenes grabadas o ídolos´´. Estas son las imágenes persistentes que hemos heredado de la cultura cristiana externalizada o de nuestras tradiciones familiares.
La resurrección siempre está en curso y puede ser que reconozcas algo de ella cuando leas o escuchas sobre ella como si parte de ella ya estuviera presente en ti. Esta presencia se conoce como ´´conocimiento de primera mano´´. Es la Gnosis.
La resurrección es una fase en el desarrollo de la humanidad. Nos rodea como una nueva atmósfera, una nueva realidad beneficiosa. Todos los días respiramos en la resurrección. Ha estado ahí por un tiempo infinitamente largo, y está ahí porque pertenece a la humanidad. La resurrección es completamente una con el ser humano. Es su mañana y su hoy. Si queremos una descripción de la resurrección, está ´´llena de expectativas, llena de gloria, pureza, claridad, de ser humano´´.
La humanidad es capaz de elevarse hasta ella. Hoy puedes probar y experimentar la resurrección. No se enseña en las escuelas ni a través de cursos. Pertenece a la mañana, al amanecer, a los éteres vivos que circulan a tu alrededor, los éteres que respiras para vivir. Para cada ser humano, la resurrección es el derecho a existir y es parte de nuestro derecho de nacimiento. La Biblia nos explica que ´´toda la creación espera ansiosamente la manifestación de los hijos de Dios´´, así como la resurrección.
Si reconocéis este cosquilleo de vida, de promesa, que penetró en vuestra existencia para que cada célula vibre en su propia luz… bueno, todavía no ha pasado nada. Excepto esto: has experimentado el fundamento esencial de tu existencia. Es como una primera bocanada, el primer sabor de lo verdadero, la Gnosis Viva. Y esta primera bebida promete más.
Nadie puede detenerte si quieres probar la Verdadera Vida. Nadie puede impedir que abras las puertas para el milagro. Nadie puede impedirte que muevas la piedra detrás de la cual está enterrado el Ser de la grandeza. Tan pronto como la fuerza del alma interior quiere liberarse de la tumba de piedra, la naturaleza no puede sostenerla.
La resurrección es la razón de la existencia de la humanidad. Es la esencia del ser humano. Hace su vida radiante, dándole fuerza y coraje interior. Sin embargo, cada persona debe buscarlo por sí misma, debe desearlo por sí misma. La atmósfera de la renovación siempre ha estado ahí y es su derecho de nacimiento como ser humano. A veces lo saboreas, y luego es como una mañana de primavera en la temporada de Pascua, fresca, vigorizante, temblorosa con Vida reprimida. Es una promesa; la conocéis como una experiencia interior, como conocimiento interior, como la Gnosis.