Spiritual Contemplation

Narración 4 para la tarde del Miércoles: La Última Cena Y El Lavado De Los Pies

Pascua Espiritual - 4 - La Última Cena

Pascua Espiritual Español

MIÉRCOLES - NARRACIÓN 4
LA ÚLTIMA CENA Y EL LAVADO DE LOS PIES
Capítulos 75 y 76 del Evangelio de los Doce Santos

Narración:

Narración 4 para la tarde del Miércoles: La Última Cena Y El Lavado De Los Pies

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Reflexión:

Miércoles - Reflexión 4 - La Limpieza Del Templo Interior

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Narración:

Narración 4 para la tarde del Miércoles: La Última Cena Y El Lavado De Los Pies

Al anochecer, el Maestro entró en la casa, y se reunieron con él los Doce y sus compañeros: Pedro, Jacobo, Tomás, Juan, Simón, Mateo, Andrés, Natanael, Santiago, Tadeo, Judas, Felipe y sus compañeros (y también estaba Judas Iscariote, contado por la gente entre los doce hasta el momento en que sería desenmascarado). Todos usaban vestiduras de lino blanco, limpio y puro, porque el lino es la justicia de los santos; y cada uno tenía el color de su tribu.
Pero el Maestro estaba vestido con su túnica blanca pura, blanca en su totalidad, sin costura ni mancha. Discutían entre sí sobre cuál de ellos debía ser considerado el más grande; por lo que les dijo: ´´Quien de vosotros sea el más grande, dejen que sea el que sirva´´. Jesús dijo: ´´Deseo celebrar esta cena pascual con vosotros antes de sufrir, para establecer el memorial de mi sacrificio para el servicio y la salvación de todos. Porque he aquí que viene la hora en que el Hijo del hombre será traicionado en manos de pecadores´´.
Uno de los doce le dijo: ´´Señor, ¿soy yo?´´ Y él respondió: ´´Aquel a quien dé el pan mojado en vino, ese es´´. Judas Iscariote le dijo: ´´Maestro, mirad aquí los panes sin levadura, el vino mezclado, el aceite y las hierbas aromáticas, pero ¿dónde está el cordero que ordenó Moisés? ´´ (Pues Judas había comprado el cordero, pero Jesús había prohibido que lo mataran.) Juan habló en el Espíritu, diciendo: ´´He aquí el Cordero de Dios, el buen Pastor que da su vida por las ovejas´´.
Y Judas se turbó por estas palabras, porque sabía que le traicionaría. Pero Judas dijo de nuevo: ´´Maestro, ¿no está escrito en la ley que hay que degollar un cordero para la Pascua dentro de las puertas de Jerusalén? ´´.
Y Jesús respondió: ´´Si yo soy elevado en la cruz, el cordero será inmolado, pero ¡ay de aquel por quien es entregado en manos de los asesinos! Sería mejor para él no haber nacido. En verdad os digo, para este fin he venido al mundo, para abolir todas las ofrendas de sangre y el comer de la carne de las bestias y de las aves que son sacrificados por los humanos. En el principio, Dios dio a todos los frutos de los árboles, las semillas y las hierbas como alimento, pero aquellos que se amaban a sí mismos más que a Dios o a sus semejantes, corrompieron sus caminos y trajeron enfermedades a sus cuerpos y llenaron la tierra de lujuria y violencia. Por lo tanto, no derramando sangre inocente, sino viviendo una vida justa, encontrarán la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios y decís bien, porque yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Caminad en el Camino, y encontraréis a Dios. Buscad la Verdad y la Verdad os hará libres. Vivid en la Vida, y no veréis la muerte. Todas las cosas viven en Dios, y el Espíritu de Dios lo llena todo. Guarda los mandamientos. Ama a tu Dios con todo tu corazón y ama a tu prójimo como a ti mismo. De esto depende toda la ley y los profetas. Y la suma de la ley es esta: No hagas a los demás lo que no quieres que otros te hagan a ti. Haz a los demás lo que quisieras que los demás te hicieran a ti. Bienaventurados los que guardan esta ley, pues Dios se manifiesta en todas las criaturas. Todas las criaturas viven en Dios, y Dios está oculto en ellas´´.
Después de estas cosas, Jesús mojó el pan y se lo dio a Judas Iscariote, diciendo: ´´Lo que vayas a hacer, hazlo pronto´´. Entonces él, habiendo recibido el pan, salió inmediatamente, y ya era de noche. Cuando Judas Iscariote salió, Jesús dijo: ´´Ahora es glorificado el Hijo del hombre entre sus doce, y Dios es glorificado en él. Y en verdad os digo, que los que os reciben a vosotros me reciben a mí, y los que me reciben a mí reciben al Padre-Madre que me envió, y vosotros, que habéis sido fieles a la verdad, os sentaréis sobre doce tronos, y juzgaréis a las doce tribus de Israel´´.
Uno le dijo: ´´Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?´´. Y Jesús dijo: ´´Mi reino no es de este mundo, ni son Israel todos los llamados Israel. En cada nación, aquellos que no se contaminan con la crueldad, que son justos, que aman la misericordia, que reverencian todas las obras de Dios, y que dan socorro a todos los débiles y oprimidos, esos son el Israel de Dios´´.
Terminada la Cena Pascual, se encendieron las luces, pues era de noche. Jesús se levantó de la mesa, se quitó las vestiduras y se envolvió una toalla a la cintura; y vertiendo agua en un recipiente, lavó los pies de cada uno de los cuatro veces doce, y los secó con la toalla que le envolvía. Uno de ellos dijo: ´´Señor, no me lavarás los pies´´. Jesús dijo: ´´Si no te lavo, no tendrás parte conmigo´´. Y él respondió: ´´Señor, lava no solo mis pies, sino mi cabeza y mis manos´´.
Él le dijo: ´´Los que han salido del baño, no necesitan sino lavarse los pies, y están limpios por todas partes´´. Entonces, poniéndose encima la túnica de lino blanco puro, sin mancha ni costura, se sentó a la mesa y les dijo: ´´¿Sabéis lo que os he hecho? Me llamáis Señor y Maestro, y si vuestro Señor y Maestro os ha lavado los pies, también debéis lavaros los pies unos a otros.
Porque he dado este ejemplo, para que como os he hecho, así también vosotros hagáis a los demás. Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros y a todas las criaturas de Dios. El amor es el cumplimiento de la ley. El amor es de Dios, y Dios es amor. Quien no ama, no conoce a Dios. Ahora estáis limpios por la palabra que os he hablado. Por esto todos los hombres sabrán que sois mis discípulos si os amáis unos a otros y mostráis misericordia y amor para con todas las criaturas de Dios, especialmente con las que son débiles y oprimidas y sufren el mal.
Porque toda la tierra está llena de lugares oscuros de crueldad y de dolor y tristeza por el egoísmo y la ignorancia de la humanidad. Os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen y dadles luz para su oscuridad, y dejad que el espíritu del amor habite en vuestros corazones y sea abundante para todos. De nuevo os digo, amaos los unos a los otros y a toda la creación de Dios´´. Cuando terminó, dijeron: ´´Bendito sea Dios´´.
Entonces alzó la voz, y se le unieron, diciendo: ´´Como el ciervo tiene sed del agua del riachuelo, así mi alma tiene sed de ti, oh Dios´´. Y cuando terminaron, uno le trajo un incensario lleno de brasas encendidas, y echó incienso sobre él, incluso el incienso que su madre le había dado el día de su manifestación, y la dulzura del olor llenó la habitación.
Entonces Jesús, poniendo delante de él una fuente y tras ella el cáliz, alzó los ojos al cielo, dio gracias por la bondad de Dios en todas las cosas y para con todos, y después de eso tomó en sus manos el pan sin levadura y lo bendijo; mezcló también el vino con agua y lo bendijo; cantando la Invocación del Santo Nombre Séptuple, invocando al tres veces Santo Padre-Madre en el Cielo para que hiciera descender el Espíritu Santo y convirtiera el pan en su cuerpo, es decir, en el Cuerpo de Cristo, y el fruto de la vid en su Sangre, es decir, en la Sangre de Cristo, para la remisión de los pecados y la vida eterna, para todos los que obedecen el evangelio.
Y alzando la Ofrenda hacia el cielo, dijo: ´´El Hijo, que también es Hija del hombre, será elevado de la tierra, y atraeré hacia mí a todos los seres humanos; entonces el pueblo sabrá que he sido enviado por Dios´´.
Habiendo hecho esto, Jesús dijo estas palabras, levantando los ojos al cielo. ´´Abba-Imma, la hora ha llegado; Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo sea glorificado en ti. Sí, me has glorificado, has llenado mi corazón de fuego, has puesto lámparas en mi mano derecha y en mi izquierda, para que ninguna parte de mi ser esté sin luz. Tu Amor brilla en mi mano derecha y en mi izquierda, para que ninguna parte de mi ser esté sin luz. Tu Amor brilla a mi derecha y tu Sabiduría a mi izquierda. Tu Amor, tu Sabiduría, tu Poder se manifiestan en mí. Te he glorificado en la tierra; he terminado la obra que me encomendaste. Santo, guarda en tu Nombre a los Doce y a sus compañeros, aquellos que me has dado, para que sean Uno, así como nosotros somos Uno. Mientras estuve con ellos en el mundo, los guardé en tu Nombre, y ninguno de ellos se perdió; porque el que salió de nosotros no era de nosotros; sin embargo, ruego por él que sea restaurado. Padre-Madre, perdónale, porque no sabe lo que hace. Y ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les doy tu palabra, y el mundo les odia porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que les saques del mundo, sino que les guardes del mal mientras aún estén en el mundo. Santifícales a través de tu Verdad. Tu palabra es Verdad. Como tú me enviaste al mundo, así también yo les envío al mundo, y por su bien yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados por la Verdad. No ruego solo por éstos, sino por todos los que se le unirán, y también por los Setenta y Dos que envié; sí, y por todos los que creerán en la Verdad por tu palabra, para que también ellos sean uno, como tú, Santísimo, eres en mí y yo en ti; para que también ellos sean uno en ti, para que el mundo sepa que tú me has enviado. Padre Santo, también quiero que aquellos a quienes me has dado, sí, todos los que viven, estén conmigo donde yo estoy, para que puedan participar de mi gloria que tú me das, porque tú me amas en todo, y todo en mí, desde antes de la creación del mundo. El mundo no te ha conocido en tu justicia, pero yo te conozco, y éstos saben que tú me has enviado. Les he declarado tu Nombre para que el amor con el que me has amado pueda estar en ellos, y para que de ellos sea abundante hacia todas tus criaturas, sí, sobre todas´´.
Al terminar estas palabras, todos alzaron sus voces con él, y oraron mientras él les enseñaba, diciendo: ´´Padre-Madre nuestro, que estás sobre y dentro de nosotros, Santificado sea tu sagrado nombre, en Trinidad. Venga a todos tu Reino en Sabiduría, Amor y Justicia. Hágase siempre tu Santa Voluntad, como en el Cielo, así sea en la Tierra. Danos cada día de comer de tu Pan Santo, y del fruto de tu Vid Viva. Que así como buscamos perfeccionar a otros, así nos perfecciones en tu Cristo. Muéstranos tu bondad, para que así podamos mostrársela a los otros. En la hora de la prueba, líbranos del mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria. Desde todos los tiempos, ahora y por los siglos de los siglos, Amén´´.
Entonces nuestro Maestro tomó el pan santo y lo partió, y también el fruto de la vid y lo mezcló, y habiendo bendecido y santificado ambos, echando un pedacito del pan en la copa, bendijo la santa unión. Entonces dio el pan que había santificado a sus discípulos, diciendo: ´´Comed, porque este es mi cuerpo, el cuerpo de Cristo, que es ofrecido para la salvación del alma y del cuerpo´´.
Asimismo, les dio del fruto de la vid que había bendecido, diciéndoles: ´´Bebed, porque esta es mi sangre, la sangre de Cristo, que es derramada por vosotros y por muchos, para la salvación del alma y del cuerpo´´. Y cuando todos ya habían participado, les dijo: ´´Siempre que os reunáis en mi nombre, haced esta ofrenda en mi memoria, el pan de vida eterna y el vino de salvación eterna; y comed y bebed de él con corazón puro, y recibiréis de la sustancia y de la vida de Dios que habita en mí´´.
Cuando hubieron cantado un himno, Jesús se puso de pie en medio de sus apóstoles, y ellos yendo hacia él, quien era su punto central, como en una danza solemne, se regocijaron en él. Y entonces salió camino al Monte de Los Olivos, y sus discípulos le siguieron. Judas Iscariote había ido a la casa de Caifás y dijo: ´´Mirad, él ha celebrado la Pascua, dentro de las puertas de Jerusalén, con pan ácimo en lugar de cordero. Yo de hecho compré un cordero, pero él prohibió que se le matara, y el hombre a quien se lo compré es testigo´´.
Y Caifás rasgó sus vestiduras y dijo: ´´Verdaderamente esta es una Pascua de la Ley de Moisés. Él ha cometido un acto que es digno de muerte, porque es una grave transgresión de la ley. ¿Qué necesidad de más testigos? Sí, incluso ahora, dos ladrones han irrumpido en el templo y robado el libro de la ley, y este es el fin de su enseñanza. Digamos estas cosas a la gente que le sigue, porque temerán a la autoridad de la ley´´.
Uno que estaba de pie cuando Judas salió, le dijo: ´´¿Crees que lo matarán?´´ Judas dijo: ´´No, porque hará una gran obra para librarse de sus manos, como cuando en la sinagoga en Cafarnaúm se levantaron contra él y lo llevaron a la cima de la colina para que lo arrojaran de cabeza, ¿y no pasó a salvo por medio de ellos? Seguramente él escapará de ellos también ahora y se proclamará abiertamente y establecerá el Reino del que habló´´.

Reflexión:

Miércoles - Reflexión 4 - La Limpieza Del Templo Interior

Destruid este templo y en tres días lo levantaré.
El camino gnóstico es el camino que conduce a la resurrección del hombre interior y conduce a la liberación de la rueda del nacimiento y de la muerte. Si el deseo de ir por ese camino despierta en una persona, entonces esa necesidad es una señal de que la chispa divina se ha encendido, de que el principio Crístico en el corazón se ha despertado.
Al principio, ese deseo sigue siendo frágil e inestable. Si la llama interna en el corazón del microcosmos carece de atención, pronto se extinguirá debido a los muchos impulsos que nos llegan de la vida diaria, impulsos que atraen nuestra atención y nos distraen de la chispa divina recién encendida dentro de nosotros. El sendero liberador gnóstico solo se puede caminar sobre la base de una chispa espiritual despierta. Por esta razón, se aconseja al alma del alumno que "entre en el centro y ascienda al espíritu".
Las tradiciones espirituales, como las escuelas de misterios, están ahí para permitir que un ser humano mantenga vivo el deseo de unidad y para proporcionarle el alimento espiritual necesario para el despertar y la renovación espiritual. A través de un enfoque continuo en la meta elevada, reforzado a través de reuniones, las tradiciones espirituales constituyen un punto focal de energías espirituales. Estas fuerzas fluyen desde ese punto focal hacia un campo de fuerza en el que los miembros de la tradición espiritual pueden respirar y así dar al ser interior la oportunidad de crecer.



Los templos desempeñan un papel esencial en muchas escuelas espirituales. Si las cosas están bien, un templo es más que un edificio donde se celebran reuniones religiosas. Un verdadero templo es un punto focal de fuerza espiritual, un reservorio invisible de energías espirituales que se reponen constantemente y aumentarán en fuerza por medio del enfoque sostenido.
Un edificio del templo solo puede funcionar como un verdadero templo, como un foco espiritual, si se mantiene limpio en todos los aspectos. La suciedad física, el ruido, los pensamientos degradantes o hirientes y las orientaciones terrenales perturban el campo altamente sensible del templo y lo debilitan, o incluso pueden llevar a la retirada completa de la fuerza espiritual.
A la luz de esto, es comprensible lo que Jesús quiere decir cuando reprende a los mercaderes y cambistas que encuentra en el templo de Jerusalén. Mucho menos comprensible es cómo Jesús, a quien se considera la encarnación del amor universal, se enfurece aquí. En el capítulo 71 del Evangelio de los Doce Santos, leemos:
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús subió de nuevo de Betania a Jerusalén. Encontró sentados en el templo a los que vendían bueyes, ovejas, palomas y también a los cambistas.
Cuando hubo hecho un látigo de siete cuerdas, los echó a todos fuera del templo y soltó las ovejas, los bueyes y las palomas, y derramó el dinero de los cambistas y volcó las mesas.
Y les dijo: Tomad estas cosas; no hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercadería. ¿No está escrito: Mi Casa es Casa de oración para todas las naciones? "Pero la has convertido en una guarida de ladrones, y la has llenado de toda clase de cosas vergonzosas.”
Él no permitiría que ningún hombre llevara un vaso de sangre a través del templo ni que se sacrificara ningún animal allí. Los discípulos recordaron que estaba escrito: "El celo por tu casa me ha devorado.”
El Evangelio de los Doce Santos 71: 1-4
El comportamiento que Jesús muestra aquí está tan en desacuerdo con todo lo demás que se ha escrito sobre él, que casi pensarías que esta narrativa no es auténtica. Sin embargo, aparece en los cuatro evangelios de la Biblia. En el pasado, la interpretación literal de la narración de la limpieza del templo se usaba a menudo para justificar el comportamiento violento y agresivo.
Pero cuando aplicamos la llave interior, se muestra una imagen muy diferente. Estrictamente hablando, la narración sobre la limpieza del templo no es un relato histórico. Considerada puramente espiritual, la narración de la purificación del templo nos informa sobre el camino interior por medio de imágenes. La clave correcta se encuentra en la narración misma. En el capítulo 71 del Evangelio de los Doce Santos, leemos además:
Entonces respondieron los judíos y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, puesto que haces estas cosas?" Respondió Jesús y les dijo: "otra vez os digo, destruid este templo y en tres días lo levantaré.”

Entonces los judíos dijeron: "Este templo tardó cuarenta y seis años en construirse, ¿y lo levantarás en tres días?´´ Pero él hablaba del templo de su Cuerpo.
Y cuando resucitó de los muertos, sus discípulos recordaron de que les había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.
El Evangelio de los Doce Santos 71: 5-7
La palabra 'templo' se usa aquí de una manera muy especial. No solo se refiere a un edificio para ceremonias religiosas, sino también al templo del cuerpo, por lo que se entiende tanto el cuerpo físico como toda la personalidad humana. Una personalidad es un individuo que es capaz de pensar, sentir y actuar en este mundo por medio de un cuerpo físico.
Adán, el hombre divino incorpóreo original, era un templo del espíritu. A través de lo que se conoce como "la caída", las fuerzas espirituales se retiraron y el templo humano fue profanado, volviéndose impotente. Innumerables personalidades nuevas han estado viviendo durante siglos en el templo microcósmico violado, todos ellos dejando su huella.
Este proceso continúa hasta que aparece una personalidad que ha alcanzado el estado de plenitud de la experiencia y es lo suficientemente poderosa como para restaurar el templo microcósmico violado a su verdadera función. Esta restauración debe basarse en una chispa espiritual despierta, porque la chispa del alma es el punto focal espiritual para el espíritu; el microcosmos es el campo de fuerza radiante.
Por lo tanto, este proceso de regeneración solo puede tener lugar cuando se enciende la chispa espiritual y la personalidad está dispuesta a convertirse en un templo del Espíritu para llegar a ser espiritualizada inclusive hasta el cuerpo físico. Este proceso se llama transfiguración: la construcción del templo interior, en el que se establece el cuerpo resucitado.
Por lo tanto, una persona que sigue su llamado interior será limpiada de cualquier cosa que obstaculice el flujo de la fuerza espiritual. Paso a paso, las fuerzas dirigidas a la vida terrenal se rompen para hacer espacio para una nueva fuerza espiritual.
Sin embargo, un piso no puede limpiarse solo y, por lo tanto, todas estas limpiezas son realizadas por la luz espiritual que puede descender cada vez más en el templo de la persona en cuestión. Si el principio Crístico interior ha despertado y el Cristo interior ha alcanzado cierta fuerza, entonces los siete rayos están activos dentro de una persona. Estos rayos del Espíritu Séptuple, simbolizados por el látigo con siete cuerdas, romperán aquellas cosas en el hombre que no se relacionan armoniosamente con la vida divina.
Las fuerzas de la luz, cada vez más fuertes, causan una gran conmoción en la vida de una persona que busca la realización gnóstica. Los valores que antes se creían inquebrantables se vuelven inútiles. La codicia, simbolizada por los mercaderes y cambistas, es expulsada del templo interior.
El comportamiento de manada de ovejas que siguió sin pensar el camino de la mayoría, ahora da paso a la autodeterminación. Solo sobre esta base puede una persona dar la dirección correcta a su propia vida, utilizando su brújula interior. Las ovejas también simbolizan las fuerzas dentro del hombre que se apoyan en el camino espiritual, pero que, en la ignorancia, todavía se despliegan en el plano terrenal de la vida.
Es la fuerza del buey continuar a un ritmo constante en este camino una vez que ha sido elegido, pero incluso el buey todavía está en manos de los mercaderes de esta tierra, que representan nuestra posesividad. La luz espiritual libera esta fuerza y la dirige hacia la vida superior para que se pueda avanzar con fuerza en el nuevo camino.
Todos conocen el deseo de amor romántico, el amor de Venus. Este deseo está simbolizado por las palomas. Pero el corazón humano es capaz de un amor mucho más elevado. El corazón es un templo en sí mismo, la residencia del Amor Universal que incluye todo y a todos. Cuando las palomas son liberadas de las manos de los mercaderes, elevan sus corazones al amor universal que todo lo abarca. Ese Amor universal es una octava superior del amor de Venus y está simbolizado por Urano.
Todo discípulo del alma que persevera en el camino gnóstico, experimenta el caos durante un cierto período de su vida, cuando parece que casi todo lo que emprende se desmorona en sus manos. Afortunadamente, esta situación es temporal y aprende a reconocer que la ruptura de las obstrucciones es necesaria para construir el nuevo templo interior. La oruga debe morir antes de convertirse en mariposa. El verdadero alumno o alumna del alma permite que esto suceda en tranquilidad y confianza.
Jesús anunció que construiría un nuevo templo en tres días; los Evangelios nos dicen que resucitó de entre los muertos después de tres días. Aquí también se aplica la clave interior, porque los tres días mencionados indican que se trata de un proceso triple. Esta trinidad también se refleja en un axioma bien conocido de los rosacruces del siglo XVII que dice:
Nacidos de Dios,
perecidos en Jesús,
renacidos por el Espíritu Santo.