Spiritual Contemplation

Narración 3 para la tarde del Martes: La Purificación Del Templo

Pascua Espiritual - 3 - La Purificación Del Templo

Pascua Espiritual Español

MARTES - NARRACIÓN 3
LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO
Capítulo 71 del Evangelio de los Doce Santos

Narración:

Narración 3 para la tarde del Martes: La Purificación Del Templo

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Reflexión:

Martes - Reflexión 3 - El Misterio De La Vida Y De La Muerte

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Narración:

Narración 3 para la tarde del Martes: La Purificación Del Templo

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús subió de nuevo de Betania a Jerusalén. Encontró sentados en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas, palomas y también a los cambistas. Cuando hubo hecho un látigo de siete cuerdas, los echó a todos fuera del templo y soltó las ovejas, los bueyes y las palomas, y derramó el dinero de los cambistas y volcó las mesas.
Y les dijo: ´´Tomad estas cosas; no hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. ¿No está escrito: Mi Casa es Casa de oración para todas las naciones? Pero la has convertido en una guarida de ladrones, y la has llenado de toda clase de cosas vergonzosas´´. Él no permitiría que ningún hombre llevara un vaso de sangre a través del templo, ni que se matara allí a ningún animal.
Los discípulos recordaron que estaba escrito: ´´El celo por tu casa me ha consumido´´. Entonces respondieron los judíos y le dijeron: ´´¿Qué señal nos muestras, ya que estás haciendo estas cosas?" Respondió Jesús y les dijo: ´´otra vez os digo, destruid este templo y en tres días lo levantaré´´. Entonces los judíos dijeron: ´´¿Este templo tardó cuarenta y seis años en construirse y lo levantarás en tres días?´´.
Pero él hablaba del templo de su Cuerpo. Por lo tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron que les había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho. Pero los escribas y los sacerdotes vieron y oyeron esto, y se asombraron y buscaron cómo destruirlo, porque le temían, viendo que todo el pueblo estaba atento a sus enseñanzas.
Al anochecer, salió de la ciudad, porque de día enseñaba en el Templo, y de noche salía y moraba en el Monte de los Olivos; y la gente venía temprano en la mañana para oírle en los patios del Templo. Ahora cuando estaba en Jerusalén en la Pascua, muchos creyeron en su Nombre cuando vieron los milagros que hacía.
Pero Jesús no se comprometió con ellos porque conocía a todos los seres humanos. No necesitaba que nadie diera testimonio de otro, porque él sabía lo que había dentro de todos ellos.
Al ver Jesús que la noche de la Pascua se acercaba, envió a dos de sus discípulos para que preparasen la sala superior donde deseaba comer con sus doce y para que compraran todas las cosas necesarias para la fiesta que tenía intención de celebrar después.

Reflexión:

Martes - Reflexión 3 - El Misterio De La Vida Y De La Muerte

"Maestro, cuando un hombre muera, ¿volverá a vivir?"
Esta cuestión esencial de la vida es el comienzo de una conversación sobre la resurrección entre Jesús y sus discípulos, como se describe en el capítulo 69 del Evangelio de los Doce Santos.

Muchas visiones de vida, nacimiento y muerte circulan entre los seres humanos. Los partidarios del principio materialista, que afirma que la conciencia humana es el resultado de procesos físicos, están convencidos de que la muerte es el fin absoluto y que no hay nada después de la muerte.

La mayoría de las religiones asumen que después de la muerte, la vida continúa en una forma diferente, la calidad de la misma ha sido determinada por acciones en la vida terrenal. A veces se identifican tres esferas en esta vida después de la muerte: el infierno, el purgatorio y el cielo.
También existe la visión que está relacionada con el concepto de reencarnación, por lo que generalmente se entiende que la conciencia o el alma del difunto se conecta a lo largo del tiempo con un niño humano transitorio nacido de una madre similarmente transitoria.

Además de estas visiones, está la visión cristiana gnóstica expresada por Jesús en el capítulo 69 del Evangelio de los Doce Santos. Aquí habla a sus discípulos, de los cuales se puede decir que tienen oídos para oír y mentes receptivas. Sin embargo, los forasteros experimentaron el razonamiento de Jesús como una colección de parábolas ocultas.

´´Maestro, cuando un hombre muere, ¿volverá a vivir? ´´ El comienzo de la respuesta de Jesús es: ´´Yo soy la resurrección y la vida, yo soy lo Bueno, lo Bello, lo Verdadero; si un hombre cree en mí, no morirá, sino que vivirá eternamente. Así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a vivir´´.

Si tomáramos esta respuesta literalmente, sería una respuesta muy injusta. Entonces las personas que no creen en Jesús porque crecieron sin religión o en una religión que no fuera el cristianismo, por ejemplo, no podrían participar en la nueva vida.

Sin embargo, si entendemos este lenguaje como el lenguaje de los misterios, en el que las palabras de Jesús ´´ yo ´´ y ´´en mí´´ no se refieren a su propia persona, sino al Cristo interior presente en cada ser humano, entonces la respuesta recibe su significado real. El Cristo interior es el principio divino inmortal ubicado cerca del corazón, también conocido como la chispa divina, la chispa espiritual, el átomo primordial, la perla, la rosa y la joya del loto.

En la mayoría de la humanidad, el principio de Cristo inmortal aún no está activo o solo de una manera muy limitada. Es como si estuviera muerta, latente, pero puede resucitar de la muerte y producir una nueva vida en la que lo bueno, lo bello y lo verdadero comenzarán a manifestarse simultáneamente de manera armoniosa.

La persona que, por pura experiencia de vida, ya no se identifica plenamente con su personalidad mortal, sino que toma conciencia del principio inmortal de Cristo en su interior, comenzará a escuchar más cuidadosamente sus impulsos. Y basado en esa ´´fe en Cristo´´, él, el Cristo interior, no morirá, sino que vivirá eternamente.

Cuando llega su momento, el ser humano muere; pero el cuerpo del alma que emergió de la chispa espiritual permanece vivo.

Eventualmente, cada ser humano es llamado a seguir este camino espiritual de resurrección, cuando ha llegado su momento adecuado. Esto se expresa en la afirmación, ´´Así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados”.

¿Qué significa aquí "en Adán todos mueren"?
Adán es el nombre de la persona original, divina, no física, que era más grande, más poderosa y más magnífica que el ser material que ahora llamamos "ser humano”. A Adán se le permitió trabajar en el Jardín de los Dioses para ganar conciencia y aprender cómo funcionan las leyes de este mundo divino. Este hombre Adán era un pequeño reflejo del cosmos, por lo tanto, un microcosmos, que llevaba en su centro la chispa divina del principio de Cristo.

El mito del paraíso del Libro del Génesis nos dice que Adán no obedeció las leyes divinas del paraíso y por lo tanto tuvo que irse. Luego Dios hizo 'abrigos de piel' para Adán y su esposa Eva, lo que significa que recibieron cuerpos físicos de carne y hueso. A partir de ese momento, vivían en una región de materia mucho más densa, donde todo se mueve de un lado a otro entre dos polos y está sujeto a la ley de elevarse, brillar y desvanecerse.

Esta caída del paraíso la podemos ver como la muerte de Adán, el ser divino original. Visto desde el reino divino, no hay vida real en nuestro mundo, sino solo una ´´existencia´´ biológica. Los sistemas humanos inmortales-los microcosmos - que ahora habitamos como personalidades mortales, una vez murieron en Adán, lo que significa que descendieron a un campo de materia densa.

Cumplir nuestra misión interior significa revivir nuestro microcosmos "muerto" sobre la base del principio de Cristo en nuestro corazón. Por lo tanto, se dice: "Como en Adán todos mueren, así en Cristo todos serán vivificados´´. El punto es que nuestro microcosmos volverá a ser perfecto, basado en el diseño que está contenido en el principio de Cristo en el centro del microcosmos. En el capítulo 69 del Evangelio de los Doce Santos, leemos más:
´´Bienaventurados los muertos que mueren en mí y son hechos perfectos a mi imagen y semejanza, porque descansan de sus trabajos y sus obras los siguen. Han vencido el mal y se han hecho Columnas en el Templo de mi Dios; y ya no salen, porque descansan en el Eterno.
Para los que han hecho lo malo, no hay descanso, pero salen y entran y sufren corrección por siglos hasta que son perfeccionados. Pero para aquellos que han hecho el bien y alcanzado la perfección, hay un descanso sin fin y van a la vida eterna. Descansan en el Eterno.
Sobre ellos ya no tendrá poder el repetirse de la muerte y del nacimiento, para ellos la rueda del Eterno no girará más, pues habrán alcanzado el punto central, donde reina el reposo eterno, y el punto central de todas las cosas es Dios´´.
El Evangelio de los Doce Santos 69: 2-4
En esta parte del Evangelio se deja claro que un microcosmos caído está ligado a lo que se conoce como la rueda del nacimiento y la muerte. El microcosmos inmortal recibe repetidamente una nueva personalidad mortal como habitante. Los resultados de las vidas de todas esas personalidades juntas forman un tesoro de experiencias de vida que se almacenan en el microcosmos.

Este ciclo de nacer de nuevo y morir de nuevo se rompe cuando finalmente una personalidad en el microcosmos ´´elige lo correcto´´, lo que significa que comienza el trabajo para restaurar el microcosmos sobre la base del Cristo interior. Entonces el microcosmos restaurado entra una vez más en el estado de la vida eterna original.

Con vida eterna no se quiere decir aquí una cantidad infinita de tiempo, sino una dimensión completamente nueva más allá del tiempo y el espacio, la cual es llamada el reino celestial. Acerca de entrar en este estado de vida completamente nuevo, Jesús dice:
"Si no haces lo de abajo como lo de arriba, y lo de la izquierda como lo de la derecha, y lo de detrás como lo de delante, entrando en el Centro y pasando al Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios”.
El Evangelio de los Doce Santos 69: 5

Esta cita está escrita de nuevo en un lenguaje velado y no se puede entender sin la clave adecuada. Se indican siete direcciones: arriba, abajo, izquierda, derecha, detrás, delante y centro. En esta descripción podemos reconocer la cruz tridimensional en la que tres aspectos son perpendiculares entre sí. Sin embargo, este lenguaje de los misterios no se refiere a direcciones físicas, sino a direcciones simbólicas.

Simbólicamente hablando, ´´arriba´´ significa cerca del origen divino. Simbólicamente ´´abajo´´ significa más lejos del origen divino. Con el fin de entrar en el reino es necesario hacer que lo que está abajo sea igual a lo que está arriba. Esto significa que depende de la personalidad atraer ´´energías espirituales´´ de ´´arriba´´ por medio de enfocarse en ´´lo que está arriba´´ con el objetivo de purificarse a sí mismo, incluyendo el cuerpo físico, haciendo realidad así el cuerpo de resurrección dentro de sí mismo.

La ´´Izquierda´´ simbólica significa receptivo, pasivo, yin, femenino. La ´´derecha´´ simbólica representa lo creativo, lo activo, el yang, lo masculino. Solo en el equilibrio armonioso, pero dinámico, entre izquierda y derecha, entre lo que recibe y lo que crea, entre el yin y el yang, entre la inhalación y la exhalación, se puede entrar en el reino. El efecto polarizador y destructivo de este mundo se transformará entonces en una fuerza creadora y de conexión.

El ´´detrás´´ simbólico se refiere al camino que el microcosmos ha terminado a lo largo de muchas vidas, así como a las experiencias que se reunieron. El ´´delante´´ simbólico se refiere al camino que está frente a él, el futuro. Igualar lo que está detrás con lo que está delante significa que el ser humano acepta la experiencia de vida del microcosmos, su karma, como una fuerza guía en su vida. Él determina su conciencia en el presente, sin especular ni proyectar nada en el futuro, sino aceptando el camino que se encuentra invisiblemente delante de él.

Estos actos nunca pueden ser forzados o enseñados. Solo entonces pueden ser liberadores cuando emanan de la fuente oculta, la séptima dirección que yace en el medio: el centro, la chispa divina, el principio crístico. Es por eso que Jesús dice:
Si no haces lo de abajo como lo de arriba, y lo de la izquierda como lo de la derecha, y lo de detrás como lo de delante, entrando en el Centro y pasando al Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.
El Evangelio de los Doce Santos 69:5